El Folklore
Domingo, 20 Julio 
El espejo ocupa un lugar importante en la mitología y las supersticiones de muchos
pueblos.
La imagen que en él se refleja se identifica a menudo con el alma o espíritu de la
persona: de ahí por ejemplo que los vampiros, cuerpos sin alma, no se reflejen en él.
Cuando un moribundo está a punto de dejar este mundo, es común que se cubran los
espejos, por temor a que el alma del agonizante quede encerrada en ellos.
El espejo se concibe, así, como ventana al mundo de los espíritus. La leyenda urbana
de Verónica aprovecha ejemplarmente esta visión. Viceversa, el mundo de los
espíritus tiende a imaginarse como una contrapartida especular del de los vivos. Lewis
Carroll desarrolla magistralmente la idea del espejo como entrada a un mundo
inverso en la segunda parte de las aventuras de Alicia.
